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MARTES 24 DE AGOSTO DE 2010
Lycopodium c.
Paso el 75% del día con el ceño fruncido. No me gustan los lugares reducidos. Me siento aliviado al aire libre. Me gustan las paredes blancas y olfatear el costado izquierdo del cuello de mi mujer. Tengo los ojos pequeños. “Maldito el hombre que confía en el hombre” me repito todas las mañanas. Hablo poco y me gusta estar en familia aunque algunas veces lo niego. Una noche sentí un malestar; no recuerdo con claridad los síntomas pero dormí de más y sin interrupciones; el martes 24 de agosto fui al homeópata, me examinó los ojos y me recetó cinco gotas a las 7 de la mañana, a las 9 y a las 12 del día; cinco más después de la comida, a las 5 de la tarde, 8 de la noche y antes de dormir; Lycopodium c. la leyenda en la etiqueta del medicamento.
Al llegar a casa busqué en internet: “lycopodium c. homeopatía”; el resultado:“Las personas pertenecientes a este grupo son de características muy definidas, de porte severo, la frente arrugada en la raíz de la nariz, de ojos generalmente negros, brillantes y vivos. La sospecha también es una de sus características, se puede observar como olfateo excesivo o como un animal que parece no fiarse de nadie. Los celos también son comunes”. Lycopodium c. o Pie de lobo.
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